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sábado, 9 de junio de 2012

La "torta" o herramienta de pulido


Como ya ha comentado no he sido capaz de conseguir brea tipo Gugolz por aquí en Galicia y en las tiendas online, aun teniendo un precio interesante, los gastos de envío encarecen mucho el producto, así que he decidido intentar la fabricación de la “torta de pulido” con resina.

Esta resina puede recibir varios nombres o denominaciones distintas como colofonia, pez de Castilla, etc. pero siempre es el mismo producto.

El proceso de elaboración se basa en la destilación de la resina del pino. Como resultado de este proceso se obtiene aguarrás (tras hacer pasar los gases por el condensador) y la colofonia, que se envasa en sacos de 50 kg cuando aún está en fase líquida. Muy pronto se enfriará y quedará en estado sólido, con un color marrón claro y una textura parecida a la de un caramelo.

La colofonia la he comprado también en la ya conocida Droguería Moderna, aquí en Pontevedra a un precio de 12 Euros/kilo. Para mi “torta de pulido” he comprado 800 grs.

Pero comencemos por el principio, el proceso que he seguido para elaborar mi “torta” o herramienta para el pulido del espejo. 

      1. Base.

La he realizado con escayola normal utilizando una caja de 1 kg. Su precio ha sido de 1.50 Euros. Se puede compra en cualquier ferretería.


Tras añadir la cantidad adecuada de agua la he vertido sobre el cristal que hasta ahora he utilizado como “herramienta”.

En los cantos de dicho cristal he pegado un borde de papel bastante alto, fabricado con folios normales y pegado con cinta adhesiva, de tal forma que al verter la escayola y después del fraguado se quede ésta con forma circular y un espesor adecuado que soporte los esfuerzos de los movimientos de pulido.


2. Capa pulidora

Se ha elaborado derritiendo a fuego suave los cristales de colofonia. Estando en estado líquido la he añadido sobre la base de escayola (completamente fraguada), obteniendo así una capa de unos 2 cm de colofonia que será la que realmente esté en contacto con el espejo durante los movimientos de pulido.


Hay que tener la precaución de no elevar mucho la temperatura y encender la campana extractora, si se hace en interior, puesto que los vapores de la colofonia son inflamables.

Una vez vertida sobre el yeso, al cabo de unos pocos minutos estará por su parte superior ligeramente dura pero aún sin solidificar. Yo este punto lo compruebo tocando su superficie con la parte convexa de una cuchara mojada, para evitar que se quede pegada (si aún estuviese muy líquida).

Cuando he visto que está más consistente, con el espejo muy mojado, lo he apoyado sobre la colofonia para que su superficie se vaya acomodando perfectamente a la superficie convexa del cristal a pulir. A medida que está más solida se puede apretar un poco más fuerte el cristal sobre la superficie de la colofonia, mojándolo cada vez que repito este proceso. Además ya podremos quitar la banda de papel para apoyar el cristal perfectamente.


 Llega un momento que estará muy dura y no apreciemos cambios en la forma, en ese momento podremos dejar el espejo encima de la superficie de la colofonia con algo pesado (una tartera con agua, por ejemplo) durante un tiempo para que la colofonia quede perfectamente amoldada a la superficie del cristal.

       
            3. Realización de los “canales” en la colofonia.

En las páginas escritas en inglés o vídeos de YouTube lo denominan “channeling”. No es más que la realización de canales en la superficie de la colofonia para que los elementos pulidores, oxido de cerio o el “rojo de pulir” se introduzcan y no escapen de la torta durante el pulido.

Estos canales los he realizado en caliente, calentando la superficie de la colofonia con un secador de pelo durante unos minutos y un cuchillo caliente.

También se puede realizar en frío con un cuchillo de sierra, pero si no se tiene cuidado la colofonia rompe como si fuese un caramelo, de forma acristalada y en algún caso se me desprendieron trozos grandes que dejaron la superficie en mal estado.


 NOTA: Los canales deben ser más profundos y definidos y ninguno de ellos debe pasar por el centro del cristal para evitar defectos "zonales" durante la fase de pulido

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